jueves, 8 de febrero de 2018

PASEOS POR AGÜERO Y ANIES EN UNA MAÑANA FRÍA DE FEBRERO

DOS PASEOS POR LA HOYA DE HUESCA:

-CIRCULAR A LOS MALLOS DE AGÜERO (55 min)
-SUBIDA A LA ERMITA DE LA PEÑA DE ANIÉS (55 min de subida y 50 min de bajada)

8-2-2018

A veces, una jornada matinal puede dar para mucho y siempre hay planes b para diversas circunstancias. Aquí os propongo dos paseos para cualquier persona o para hacer en familia. Son muy fáciles para todo el mundo y perfectas opciones para conocer algunos rincones del Prepirineo oscense no tan conocidos como otros cercanos como Loarre o Riglos.

La ruta circular a los Mallos de Agüero es un paseo con apenas un desnivel de 140 metros que lo ganas al principio si lo empiezas por la parte derecha. La vuelta llega al mismo sitio.
Para llegar al punto de inicio debemos, en Huesca, coger la carretera que va hacia Ayerbe. Tras pasar esta localidad ,al cabo de unos kilómetros y, habiendo entrado en la provincia de Zaragoza por la carretera unos minutos, veremos a la izda la indicación de Agüero. En pocos minutos llegaremos a la localidad. Justo, antes de entrar en ella, hay una carretera que va hacia la derecha con una indicación hacia una residencia. Nos metemos por ella y bordearemos por arriba el pueblo. Antes de volver a entrar en la localidad, habiendo hecho la carretera una U invertida, veremos unos paneles informativos y un ensanche donde dejar el coche. Este es el punto de inicio del paseo.
La ruta tiene unos 3 km y se hace muy facil de seguir. Solamente habrá que ir atentos en dos desvíos en los que los paneles han desaparecido.

Empezamos la ruta por la derecha. Enseguida empezamos a ganar el desnivel de la ruta pero de manera muy suave. Vamos a ir por la cara este de los mallos de Agüero hasta alcanzar una zona conocida como collado Pedro.
Llevamos 20 minutos caminando hasta este collado donde nos cruzamos una pista. 

Hay una señal enfrente, es el camino que lleva a Carcavilla. Nosotros giramos a la izda y empezamos a descender. Éste era uno de los cruces sin indicación anteriormente citados.
Descendemos por una trocha bordeando ahora por la cara norte a los mallos.
Al cabo de 12 minutos llegamos a una bifurcación. Giramos a la izquierda (En rojo en la foto) De frente hay una especie de depósito de agua y por ahí indica una señal el camino que se dirige hacia Villalangua. 

De aquí hasta el final de la ruta practicamente llanearemos el camino va bordeando los mallos, (algunas fotos chulas si miramos hacia ellos) . 


Dos puntos a resaltar antes de llegar al coche de nuevo: un mirador con vistas majas hacia la localidad y la Hoya, y un desvío hacia una cueva llamada de los “chitanos” (panel informativo).
El recorrido circular lo completaremos en algo menos de 1 hora.

Tras este primer paseo por Agüero, os describo la segunda excursión realizada.
La ermita de la Virgen de la Peña de Anies (el camino desde el castillo de Loarre a la ermita está ya descrito en el blog) es un eremitorio ubicado en un roquedo sobre la localidad de Anies entre Loarre y Bolea. Se trata de un eremitorio que podría datar del siglo XVII o del S.XVIII aunque seguramente tendría un origen románico segun atestiguan algunos detalles.
Como ya he citado, se puede acceder a él por un bonito trayecto desde las inmediaciones del castillo de Loarre. A continuación os detallo la subida desde la misma localidad de Anies. Tiene un desnivel aproximado de 350 metros.
Para llegar al punto de inicio, llegaremos a esta localidad y pasaremos todo el pueblo por su calle principal. Al salir de ella seguiremos con el coche y veremos dos caminos hormigonados. En el de la derecha hay un cartel del PR HU 109 por el que vamos a subir hasta la ermita. Un poco después en un ensanche dejaremos el coche a la derecha.
Empezamos a caminar por la pista de tierra (hay un pequeño tramo que está hormigonado) durante 10 minutos hasta que veremos un desvío indicado a la derecha. 

Nos meteremos en el bosque. La nieve hará pronto acto de presencia. Con las temperaturas gélidas que tenemos estos días le costará que se vaya algunas jornadas después de las nevadas recientes.
Tras unos minutos de subida por el bosque y esquivando alguna rama que debe haber caido estos dias por el viento reinante volvemos a coincidir con la pista. La cruzamos y justo enfrente, indicado con balizas blancas y amarillas, sigue el camino que va atajando la pista.

Un poco antes de alcanzar la media hora desde el inicio, volvemos a llegar a la pista. Seguimos ahora por ella siguiendo las indicaciones del PR. 

Seguimos 10 minutos en ascenso hasta llegar al último desvío. 

Giramos a la izquierda y empezamos a ganar el desnivel que nos queda hasta la ermita por un camino empedrado y por medio de escalones que nos hará llegar justo a la parte superior de la zona donde está ubicada la ermita de la Peña.

La nieve le da un encanto especial hoy a este territorio donde el buitre es el auténtico protagonista.
Vistas muy chulas.




Tras un merecido almuerzo, volvemos sobre nuestros pasos hasta el primer desvío y de ahí nos bajaremos por la pista hasta el coche.

Un buen rincón para venir en familia y para conocerlo. En algunas fechas, hay visitas guiadas por la misma empresa encargada de la gestión del Castillo de Loarre.

lunes, 5 de febrero de 2018

VALLE DE LA RIPERA CON RAQUETAS

RAQUETAS POR EL VALLE DE LA RIPERA

3-2-2018

Treparriscos: Santi, Josema, Belen y Manuel
Horario: a ritmo muy tranquilo 2h 40 de ida y 1h 50 de vuelta sin contar las paradas.
Desnivel: 500 m aprox 16 km entre ida y vuelta por el mismo sitio.
Punto de inicio: parking de area recreativa un poco más arriba de Panticosa pueblo.

Hace días que hablaba con Josema de organizar una escapada que hacía muchos días que no nos juntábamos, tras pensar en varios sitios y ver la meteo que se avecinaba (imposible aguantar todo el weekend sin hacer nada) nos decántamos por ir a raquetear al valle de la Ripera, un valle cercano y a su vez me sirvió para tacharlo de la agenda porque no lo había visitado hasta la fecha.
Tras un cafe en Sabiñánigo con él y dos amigos suyos (Belen y Manuel) los cuales conocí ese día (da gusto ir con gente así a la montaña) nos cogemos el coche y nos dirigimos hacia las tierras de Panticosa.
El valle de la Ripera es una de esas joyas que en cualquier fecha merece la pena una visita y, pese a estar muy a mano, sirve para descongestionarse de otras rutas y lugares donde el hormigon de Aramon hace que especialmente en sábados no se disfrute de la montaña.
Para llegar al punto de inicio debemos coger en Panticosa la carretera que sube al balneario y un kilómetro arriba abajo después de pasar el pueblo debemos ir atentos para ver una pista hormigonada a la derecha que desciende en dirección al rio. Como referencia sirva un panel blanco y verde claro al inicio de la pista de la reserva de la biosfera Ordesa-Viñamala. Un poco después de cruzar el río llegaremos a un parking junto a un area recreativa donde dejaremos el coche.
Son las 9 y media cuando empezamos a caminar por la pista que tiene una barrera y nos va a ir metiendo hacia el valle que queremos visitar. De momento toca llevar las raquetas y esquís encima.
Tras unas primeras lazadas ganando altura por la pista se nos abriran las vistas hacia el este. Empezamos a ver hacia donde iremos y justo enfrente se distingue el valle de Yenefrito y su característico puntón del “dedo” por donde los treparriscos tenemos varios rincones pendientes.


 (ay ibon de catieras que ganas tengo de conocerte, y no solo yo...!! próxima vez iremos por ahí)
Seguimos caminando por la pista, pasaremos unos barranquillos y cuando llevamos una hora más o menos llegaremos a un puente que cruza el barranco que baja de Yenefrito. Aquí nos calzaremos las raquetas que ya la nieve ha hecho, por fin, acto de presencia.


Tras cruzar el puente, la pista da un giro hacia el sur y ya nos vamos claramente adentrando en el valle de la Ripera. Vamos ganando altura muy suavemente y las vistas, pese a que se nos ha puesto a nevar, empiezan a ser maravillosas. El valle de la Ripera tiene la forma bien definida en U como característica de que en tiempos pasados una lengua glaciar y la erosion lo fueron moldeando al igual que hermanos cercanos como Ordesa, Otal, Ordiso y muchos más.


Dejaremos a nuestra izquierda más adelante el primer refugio que veremos. Es el refugio de la Ripera.
Tras pasarlo, pocos minutos después, la pista nos pasa por un puente a la otra vertiente del valle y seguimos progresando por ahí.
Al cabo de un rato, pasaremos al lado del refugio de Cantal, en el cual pararemos a comer a la vuelta.

La visibilidad para hacer fotos es algo justa pero el día es perfecto para disfrutar de este paraje. Solamente una moto de nieve nos interrumpió en algun momento, no sólo a nosotros sino tambien a algún grupo de sarrios que nos miraba como forasteros que acechan su morada.

Algunas fotos más de la rutas:










Seguimos con las raquetas unos 20 minutos más hasta la cabecera del valle donde la pista ya empieza a ganar más altura y gira hacia el oeste para emprender la subida hacia el collado verde y el ibon de Sabocos, por ahi se podría también volver a Panticosa completando una gran circular. Sin embargo, tampoco está el día para hacer grandes aventurillas por la montaña.
Tras las fotos de rigor, volvemos hacia el refugio anteriormente citados donde tras una comida agradable refugiados un ratillo de la nieve, emprenderemos la marcha por el mismo camino por el que hemos venido.

Ruta ideal para iniciarse en el mundo de las raquetas y , a su vez, conocer uno de esos parajes cercanos y bellos lejano de las pistas de esquí.

martes, 23 de enero de 2018

DE RAQUETAS POR ORDESA

RAQUETEO DOMINICAL POR ORDESA

21-1-2018

Inicio: Pradera de Ordesa
Treparriscos: Dioni, Carlos y Santi
Duración: 9 km ida y vuelta 2 horas y media sin contar pausas hasta el bosque de las hayas.

De Ordesa y alrededores se han dicho muchas palabras: es un sentimiento oí en un reportaje hace poco tiempo, Podría servir de templo al romanticismo cantaba el cartógrafo Schrader, Lucien Briet adelantó lo que sería el futuro Parque Nacional como aquel de Yellowstone en tierras americanas y promulgaba que había que alejar de ahí a cazadores y leñadores... muchas frases de Russell, Mallada, Tonnellé, Wallon, Lequeutre... para describir a la joya de este condado de Sobrarbe.
Sensaciones así son las que se viven en días donde las masificaciones turísticas de meses estivales no están presentes en nuestras montañas. En ningún momento voy a renegar del turismo de montaña, es mi fuente de vida, pero sí es conveniente señalar que hay determinadas fechas en las que perderse por Ordesa es una maravilla. Solamente decir que había 10 coches en el parking, eso lo dice todo. Momentos perfectos.
Tras un café en Biescas, nos dirigimos por Cotefablo hacía el Pelopin. Era el plan A y vemos que está muy nublado y como vamos con idea de plan dominguero decidimos ir hasta Ordesa, al menos sacaremos las raquetas de las fundas jeje.
Una vez preparado todo el material empezamos a las 10 y media a caminar por la vía clásica hacia la archiconocida Cola de Caballo. El objetivo no es otro que caminar, disfrutar del domingo, fotografías y más fotografías (estaba todo espectacular) y pasar una gran jornada.
Empezamos a caminar (tampoco eran imprescindibles las raquetas) valle adentro y llegamos hasta el bosque de las hayas junto a una caseta de madera donde paramos a almorzar.
No me voy a pronunciar respecto a que se encuentra en esta ruta ni en indicar nada, no es necesario, Ordesa es mucho más que eso. Un templo de la sabia naturaleza, la joya de la corona...
Cascada de Arripas, del Estrecho, de la Cueva, quien no se ha maravillado con estas preciosas cascadas?
Quizas me esté inspirando en estas palabras un libro del montañero Juanjo Garbizu que me estoy leyendo en estos dias, pero a veces, un simple paseo de 2 horas es mucho más gratificante que subir a picos de 3000 o 4000 metros. Salud y monte para todos!!

A continuación podeis ver algunas fotos de la excursión realizada.